MATEU CUART. PALMA.
Tarde y mal. Las aulas prefabricadas, el parche que la conselleria de Educación propuso para el hacinamiento en el Conservatorio, que debían haberse puesto en marcha en el solar adyacente a mediados de octubre y que aún hoy no lo han hecho, llegan cargadas de irregularidades.
Para empezar, su altura no es suficiente para cubrir las necesidades de los estudios de danza, y menos después de colocar en el suelo un parqué flotante con el que se pierden unos 20 centímetros y que no llegará, al menos, hasta dentro de un mes, según advirtió ayer el director del Conservatorio Profesional, Tomàs Picornell.
"Nosotros pedimos una altura de tres metros, que es la máxima de las aulas prefabricadas", asegura el director, quien supone que la petición se perdió "por el camino de la Administración".
Además, las aulas se han colocado sobre unos tacos de madera que ponen, según los padres y el propio Picornell, en peligro la seguridad de sus usuarios. "Mientras esos listones estén allí, los alumnos no van a entrar en las aulas", sostiene el director.
Fuentes de la conselleria de Educación, en cambio, negaron que exista riesgo alguno. "Los técnicos garantizan la seguridad", apuntaron ayer. El director general de Formación Profesional y Aprendizaje Permanente, Miquel Mestre, además, afirma que desde el Conservatorio se dio el visto bueno al alquiler de unas aulas de 2,50 metros de altura, y que tampoco se exigía "según qué tipo de suelo".
Con todo, Mestre se compromete a satisfacer las demandas del centro. "Ya hemos encargado las paredes de tres metros y el suelo, que cuesta 60.000 euros", reunidos a costa de "rascar de otras partidas presupuestarias", y que podría no llegar hasta dentro de un mes y medio.
Asimismo, Mestre anunció que su intención es implantar para el próximo curso un régimen especial para los alumnos de cuarto, quinto y sexto de los estudios de música y danza, que les permita compatibilizar sus estudios convencionales con los artísticos, copiando el modelo de los centros de alto rendimiento deportivos y que, aunque para el próximo año no hay prevista ninguna partida destinada a la ampliación del centro, "buscaremos vías, como la cesión de créditos o la creación de un consorcio".
Replica Picornell que "eso no solucionará el problema" y aboga en su lugar por la construcción de un conservatorio específico para los estudios de danza, para el que ha emprendido una campaña de recogida de firmas.
En paralelo, el director general dice estar trabajando en colaboración con el consistorio palmesano en la búsqueda de nuevos espacios "para la ampliación del ESADIB, y para el conservatorio elemental de música y danza", con el "objetivo", que dice no atreverse a garantizar, de que las aulas prefabricadas cumplan sus funciones sólo durante este curso.
Entretanto, los alumnos padecen la pérdida semanal de clases. "Se dan todas, pero durante menos horas", mantiene Picornell, que reconoce que el personal docente mantiene su sueldo a pesar de impartir menos horas de clase, "porque durante ese tiempo están en el centro", y que también las matrículas se han cobrado por el curso completo.