M. CUART. PALMA.
"Todo el mundo quiere tener a un Nadal o a un Llaneras en casa, pero nadie quiere poner facilidades". Los padres de los alumnos del Conservatorio de Palma lamentan que "la danza sea siempre la hermana pobre" en un centro "con una mala gestión desde el principio", y concretan el problema en el incremento de los estudios -se han sumado los de danza española a los de danza clásica- en un centro "que ya se concibió pequeño".
"Nos garantizaron seguridad y tenemos unas aulas prefabricadas con calzos", se lamentaba una de las madres, que prefirió, como el resto de consultados, mantenerse en el anonimato, y quien sostiene, en contra de las declaraciones del director general de Formación Profesional, Miquel Mestre, que asegura que la ubicación provisional de las aulas en el Palma Arena se descartó por voluntad de los padres, que se les denegó el espacio porque estaba ya copado por las federaciones deportivas.
Además, los padres denuncian que las barras se van a colocar a una altura poco conveniente, y advierten de otros peligros en materia de seguridad. "Los más pequeños tendrán que venir desde las aulas prefabricadas hasta las de música, que están dentro del edificio", señala otra de las progenitoras de los estudiantes de danza, para la que no es suficiente una profesora que les acompañe. "Dentro del centro ya lo hacen y ya hay niños que se pierden", asegura, y se hace eco de la queja de otras, contrariadas porque no se las informó de los problemas de hacinamiento hasta que hubieron formalizado la matrícula, pagada por curso completo aunque no den en realidad todas las clases.
Y mientras las aulas se adaptan a los requisitos para la práctica de la danza, los alumnos se las ven y las desean por compaginar sus estudios de educación secundaria y bachillerato con los retorcidos horarios del Conservatorio. "Hay días que tienen que comer en el coche", explica una de las madres, para la que el problema radica en la dejadez de la conselleria, poco interesada en la danza "pese a que aquí hay uno de los niveles más altos de España".
Una de ellas protesta además por la que, dice, es una aceptación masiva de alumnos en aras de "ganar en rentabilidad, sin tener en cuenta el daño que hacen a los alumnos" y lamenta que no se sustituya a los profesores que causan baja.
"En la reunión con la representante de la conselleria de Educación, en la que nos dijeron que las aulas estarían para finales de octubre, nos aseguraron que estaban todos los profesores contratados y parece ser que no era así", abunda.
Sobre la anunciada creación de un régimen especial de estudios al estilo de los centros de alto rendimiento, disparidad de opiniones. "Una forma de salir del paso y una utopía" para unos, y una "buena fórmula" para otros.