club diario de mallorca. carmen sarmiento/las excluidas del mundo
MATEU CUART. PALMA.
Una lección de periodismo en hora y media. Una vuelta al mundo desde la perspectiva de las a veces olvidadas y casi siempre obviadas mujeres. Carmen Sarmiento, Premio Nacional de Periodismo, dio ayer voz e imagen a Las excluidas del mundo en una abarrotada conferencia del Club de Opinión DIARIO de MALLORCA celebrada en el CaixaForum con motivo del 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos.
Retales de sus reportajes le sirvieron para tejer un sucinto repaso por "la feminización de la pobreza, una forma de violencia contra las mujeres" probada con datos como que, entre las personas que sobreviven con menos de un euro al día, predominan las féminas.
La "muy otra realidad" de la República Dominicana, "con lujosas piscinas y mujeres sin agua para lavar la ropa", o el angustioso día a día del pueblo saharaui y la "responsabilidad histórica de España en la resolución del conflicto" quedaron plasmadas en el discurso de Sarmiento, que habló de mujeres sometidas económicamente a sus maridos, de las más de 500.000 féminas -una por minuto- que mueren al año a causa del embarazo o del parto, o del veto al "derecho de todos los seres humanos al placer sexual" del que se ven privadas las víctimas de la ablación.
En todos los casos, apuntó hacia la educación, la oportunidad y el acceso a la cultura como claves para ir más allá de la afirmación de Mao Tse Tung, según la cual "las mujeres sostienen la mitad del cielo", y lograr "en el tercer milenio lo que nos pertenece por derecho: la mitad de la tierra y del poder".
España fue la última estación de un viaje que hizo acompañada del presidente de Metges del Món, Miguel Reyero. Desde aquí vaticinó el final del "capitalismo salvaje" y habló de la prostitución y la violencia de género.
Sobre la primera, a la que tildó de "la esclavitud de nuestro tiempo", se preguntó "qué hay en la cabeza de los hombres capaces de ejercer su poder desde el dinero", alabó medidas legales como las tomadas en Suecia, donde se persigue al cliente, y abogó por la abolición.
Aún más contundente se mostró con la violencia de género. "Todos los medios que se han tomado hasta ahora no sirven para nada", aseguró, y defendió el derecho de las víctimas a un guardaespaldas. "¿O es que vale más la vida de un político vasco que la de las mujeres?", se preguntó. Un largo y caluroso aplauso hizo las veces de respuesta.