C.M. PALMA.
Amén de las audiencias regias, la agenda veraniega de la Casa Real queda supeditada a los niños. Así, la playa de Es Carbó, Colònia de Sant Jordi, devino ayer escenario de un ´exigido´ y concurrido chapuzón, acometido bajo la atenta supervisión de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín, duques de Palma. Lo protagonizaron sus cuatro hijos, Juan Valentín, Pablo Nicolás y los pequeños Miguel e Irene; la parejita concebida por la infanta Elena y Jaime de Marichalar, Froilán y Victoria Federica; y la primogénita y las gemelas de Alia de Jordania, invitadas de honor en el palacio de Marivent.
El Fortuna -que ya en la jornada anterior los había trasladado hasta Cabrera- arrancó pronto sus motores en la estación naval de Portopí. Rumbo directo a Ses Salines, donde tiró ancla frente a la isla de Na Moltona. Previa zambullida -donde la infanta Cristina lució un sencillo bañador negro y Urdangarín un divertido pantalón verde estampado- el grupo se acercó hasta la playa en una lancha neumática. Arribados a tierra, con la Infanta (ataviada con fina camisola, omnipresentes gafas de sol) controlando el bullicio desde la lejanía, su marido no escatimó en la orilla a la hora de jugar con la chiquillería. Más suave con la más jovencita, una hiperactiva Irene de tres añitos que se mostró muy cómplice con su prima Victoria Federica. Más batalladores, Froilán, Juan, Pablo y Miguel, amigos de batallas de arena. Las más elegantes de la troupe, las gemelas de Jordania, conjuntadas con un idéntico traje de baño de la firma Burberry.
Los nietos de la Reina, que ayer no se dejó ver, están disfrutando de un verano con más actividad que nunca. Como la participación en la suelta de tortugas marinas realizada el jueves en Cabrera, la excursión realizada el viernes a la fábrica de vidrio Gordiola o la presencia en el Auditòrium para ver Romeo y Julieta según el Ballet de Moscú.