BRENDA BARTA
Existe el pensamiento bastante extendido de que las jornadas de trabajo sólo deberían ser dos y, por el contrario, el fin de semana debería acaparar el resto de los días; pero la realidad es otra. Sin embargo, las terrazas de Puerto Portals, de sa Llonja y del Paseo Marítimo son un escaparate de ciudadanos disfrutando de la acalorada noche del domingo.
Entre los callejones de Sa Llonja se esconde un novedoso sistema italiano de cata de vinos. "Me encanta este sistema. Quiero llevármelo a mi país porque es original, ¡es fantástico!", intentaba hacerse entender la holandesa Jeanine -aunque su residencia de trabajo se encuentra en Dubai- , alucinada por lo que acababa de descubrir. "Tú eliges el vino que deseas degustar, introduces una tarjeta en estas máquinas que mantienen las botellas en su correcta temperatura y te sirves una cata, media copa o llenas la copa", explicaban Lourdes y Antonio a los extranjeros que escuchaban boquiabiertos.
"Mi favorito es el Vega Sicilia", comentaba la empresaria. También es el más caro. Una copa de esta exquisitez española cuesta 40 euros. Aquí, en Wineing, los internacionales son los más demandados. Sin embargo, Palma también tiene su espacio para los vinos y la cocina mediterránea. Veintiocho es un ejemplo. Uno de sus propietarios, el italiano Michele Carollo, recomienda degustar en el local Jaume Mesquida. A juzgar por las copas servidas, la propuesta tiene bastante aceptación.
"Sin duda, la especialidad de la casa es el caipirinha". En Made in Brasil lo tienen claro. Todos se pasean o conversan animadamente en la terraza copa en mano. Mientras la música brasileña más variada enloquece a los presentes, profesores y alumnos (las clases de baile son características de este veterano bar) deslumbran con sus movimientos de Lambazouk, fusión de los ritmos más sensuales de la Lambada y el Zouk.
Local en medio se encuentra Tequila Coyete. La margarita y el mojito son la carta de presentación de este pub del Marítimo palmesano. No quedan asientos libres en el exterior. Dentro, el reggae y la música latina atrapan a quienes se atreven a mover sus caderas.
La noche invita a dejarse llevar. Lo que está claro es que la velada del domingo es larga y a nadie parece importarle madrugar mañana.