CARLES MULET. PALMA.
De la fibra y el poliuretano a la madera honesta y noble. De la mimada tecnología exigida en las recientes Breitling y Copa del Rey, al historiado glamour que propone ahora el XXIV Almirante Conde de Barcelona. Uno a uno, cerca de sesenta curtidos navíos arribaron a puerto palmesano. Presumiendo, sin querer, de la elegancia exclusiva que regala la madurez bien preservada. Sin aglomeraciones, repartiéndose el protagonismo en las Golondrinas. Los recuperadas embarcaciones -que navegarán hasta el domingo en el trofeo que apadrinó don Juan de Borbón- ya descansan en Ciutat a la espera de competir. Ayer, protocolaria jornada de bienvenida, inscripción y mediciones; buen momento para recuperar su currículum y hazañas.
De los clásicos oriundos, presencia confirmada de habituales como el Mercury (1938), 15´8 metros de eslora, barco de época armado por Jordi Cabau. También el pailebote Balear que patrocina el Consell. O la aguerrida goleta de dos palos apodada Isla Ebusitana. Botada en 1856, en Palma, presume de ser de las más antiguas del mundo. Y de ser el último de los cargueros que realizó la ruta Cuba-Balears. También caras nuevas en la flota local, como el Sonata, otro de Cabau, remozado en la isla en su totalidad.
Alessandra y Allegra Gucci, herederas del magnate italiano, se pasearán a bordo del estiloso Avel; veintitrés metros concebidos en 1896, condecorado como barco Mejor Restaurado en la anterior edición. Por su parte el barón Guy Laforest lo hará en el Lak (1939), vencedor absoluto el año pasado; la tripulación del Giraldilla homenajeará de nuevo a su antiguo capitán, don Juan de Borbón; el Dirdam (goleta turca) recordará a Romy Schneider, otrora propietaria; y el Southern Cross mostrará una fortaleza curtida en la II Guerra Mundial.
"No es una competición sólo deportiva", recordó ayer José Ramón Bono, uno de los responsables de la organización y miembro de la Real Fundación Hispania de Barcos de Época. "Queremos premiar el esfuerzo de los armadores por conservar el patrimonio cultural marítimo". "Hay que aprender a conocerlo, quererlo y protegerlo", animó.
Y por ello, las Golondrinas restarán abiertas al público que quiera ver los barcos, "museos marítimos". Hasta el próximo domingo, "sin obstáculos". Amén de que las regata, "costeras" se han planificado para ser vistas desde la costa sin mucha dificultad.