sociedad

Los políticos de Menorca y las Pitiüses expresan su enfado por el trato ofrecido por el Govern en la Expo de Zaragoza

04.07.2008 | 00:00

Los actos que el Ejecutivo autonómico celebró el martes en la Expo de Zaragoza con motivo del Día de Honor de Balears no fueron del gusto de la clase política de las llamadas islas menores, que se sintió ninguneada durante la jornada, por lo que el Grupo Mixto parlamentario presentará una queja formal, y por lo que incluso el diputado del Grupo Socialista, Joan Bonet, pidió explicaciones.
A media tarde, el recital de Maria del Mar Bonet, que concluyó con una interpretación de La Balanguera, el himno mallorquín oficioso, se indigestó a los presidentes de los consells insulares de Eivissa y Formentera, Xico Tarrés y Jaume Ferrer, así como a los diputados Joan Bonet y Marian Suárez y a los políticos menorquines, que siguieron sentados una actuación que el auditorio escuchó en pie.
Un trato diferencial para la primera y el resto de líneas políticas, que llego a su súmmum a la llegada al aeropuerto de Palma, donde Socias, Antich y varios consellers partieron hacia la terminal en una jardinera casi vacía, hacinándose el resto en otra, agregó una nueva dosis de indignación, explicitada por el director general de Litoral, Josep Lliteras, que lo tachó a gritos de vergonzoso.

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