DÉBORAH HAP/EFE
El trabajo, realizado en 2007 y coordinado por el sociólogo Oriol Homs, pone de manifiesto que la automarginación laboral de estas mujeres cuesta mil millones de euros anuales y supone el 0,5% del PIB catalán de 2006, cifra que resulta de multiplicar el número de estas mujeres (32.000) por el salario medio de una directiva o profesional, que se sitúa en unos 30.000 euros.
Según ha explicado a Efe Oriol Homs, aunque las mujeres están mejor formadas que nunca, siguen teniendo una presencia muy baja en cargos directivos y además las que acceden a este nivel perciben un salario que es la mitad del que tienen los hombres en cargos de la misma categoría.
Otra cuestión que favorece el que este colectivo de mujeres decida quedarse en casa antes que trabajar por debajo de sus posibilidades, es que no saben cómo afectará a sus relaciones laborales y a su trabajo la maternidad y criar a sus hijos, una realidad que sigue sin abordarse, según Homs, y que también influye en los empresarios a la hora de contratar mujeres.
Homs ha recordado que "aunque en los últimos años se ha generado más empleo femenino, como consecuencia del descenso del paro, la realidad es la oferta para las mujeres de subempleo, en un momento en el que las mujeres están mejor preparadas que nunca".
Considera este sociólogo que ante esta situación es necesario abrir un debate sobre si la sociedad piensa que es importante que las mujeres participen en el mundo laboral y sobre si es el Estado o la empresa quien debe afrontar los costes invisibles que esto conlleva, "pero que no sea la mujer la que acabe pagando este precio".
Según ha destacado Homs, la realidad es que a las mujeres el estudiar les abre más las puertas de trabajo que a un hombre, y la diferencia de salario entre estar o no formada es importante, lo que hace que muchas mujeres inviertan en educación, aunque luego desde el punto de vista laboral se queden a medio camino.
Las mujeres están más excluidas de los trabajos que son considerados vitales para el país y en cambio su presencia es elevada en tareas poco valoradas.
Desde el CIREM se ha recordado que el desperdicio del capital humano cualificado de estas mujeres a lo largo de toda su vida laboral asciende a 12.152 millones de euros, que equivaldría al 6,2% del PIB catalán.
En Cataluña el 34% de los cargos en el ámbito público y privado están en manos de mujeres, mientras que en la empresa la cifra se sitúa en el 31%.
El trabajo del CIREM se basa en más de 4.000 encuestas a empresas y en el estudio de mujeres universitarias inactivas, de mujeres en el mercado laboral pero que están paradas y en empleadas que están por debajo de sus niveles de formación.