G. RODAS. PALMA.
Seis personajes de diferentes edades, la mayoría de entre veinte y treinta años, son los protagonistas de Pulsión, una obra que ahonda en las relaciones de pareja, en situaciones "amorosas, de desengaño y de soledad", explicó ayer Gonzala Martín, productora de la compañía madrileña Factoría Teatro y Kamikaze Producciones.
El montaje, que podrá verse del 7 al 10 de febrero en el Teatre del Mar, donde hasta hace poco se representaba Desde lo invisible, obra que recibió el premio Max como el Mejor espectáculo revelación, propone al espectador "un viaje a través de los hábitos carnales de diversos urbanitas que buscan desesperadamente alguna cosa auténtica y genuina en una sociedad basada en el consumo". En cualquier caso, Martín aclara que Pulsión "no pretende enseñar nada, únicamente pone las situaciones tal y como son".
Carlos Ibarra y Carola Manzanares son los únicos actores en escena, donde los cambios de personajes son constrantes, de modo encadenado, a través de doce episodios marcados por el amor, las discusiones, la seducción y la manipulación. "Hay mucha acción verbal, agresión", apunta la productora.
La compañía madrileña se inspira en sus montajes en el movimiento In-yer-face, que podría traducirse como "en las narices". Un remolino de nueva dramaturgia que surgió en los años noventa en Inglaterra y que "pretende despertar inquietudes entre la juventud", explicaron los responsables de Factoría, grupo que llega por primera vez a la isla y lo hace dentro del ciclo Red de Teatros Alternativos, a la que también pertenece el Sans.